Tony miró al cielo y viendo las nubes negras le dijo en un tono preocupado a su amigo Mike, “Mas vale que vayamos a casa porque viene una tormenta.” Él y Mike, habían estado recolectando insectos y bichos para su proyecto de ciencia en la escuela. Mike le contestó, “¿Por qué no oramos y le pedimos al Señor que nos permita llegar a casa antes que comience a llover?” Tony le respondió, “Yo se que el Señor lo puede hacer. Para Él no hay nada imposible. Pero ¿quiere el Señor ayudarnos?”
Después de hacer una breve oración juntos, Tony y Mike, salieron corriendo mientras comenzaron a escucharse los truenos en el cielo. Se dirigieron a la casa de Tony ya que esta les quedaba más cerca. En poco tiempo, se encontraban en la sala de la casa de Tony, sin aliento, pero totalmente secos. El Señor oyó la petición sencilla de estos niños y contestó su oración.
¿Se ha hecho la misma pregunta que Tony? La mayoría de nosotros en algún momento hemos orado al Señor pidiendo algo y el Señor no nos contestó como queríamos. Cuando la gran misionera a la India, Amy Carmichael era una niña pequeña, ella se miró en el espejo una noche y antes de acostarse, pidió al Señor que le transformara sus ojos de color castaño al color azul. Cuando se despertó la siguiente mañana fue corriendo al espejo para ver si Dios le había contestado su oración y vio que sus ojos seguían de color castaño. Grandes lágrimas rodaron de sus ojos mientras se preguntaba, “¿Por qué no contestó Dios mi oración?” Pero Dios sabía que muy lejos allá en la India, habían otros niños con ojos de color castaño que iban a necesitar su ayuda. Y ella aprendió que Dios sabe lo que es mejor para cada uno y contesta la oración según su sabio conocimiento.
Mi esposo, Ricardo, me contó que el había estado orando a principio de este año que el Señor le ayudara a ser mas consistente y diligente en su lectura de la Biblia. Ha leído la Biblia de principio a fin varias veces, pero siempre se estancaba y se atrasaba cuando llegaba a los pasajes mas tediosos del Antiguo Testamento.
Ricardo le pidió a varios de sus amigos que oraran por él acerca de esto. Un día, sin saber de esta petición de oración, compartí con él los beneficios que estaba disfrutando de leer “Biblia en un Año.” Esta Biblia tiene una lectura diaria que consiste de porciones del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, los Salmos y Proverbios. Es beneficiosa porque si la lectura para un día incluye unos capítulos menos agradables del Antiguo Testamento (como las genealogías), también tiene los otros segmentos (del Nuevo Testamento, Salmos y Proverbios) que son más interesantes.
Al siguiente día le acompañé a la librería cristiana y le ayudé a encontrar esta “Biblia en un Año.” Esa misma semana (la segunda semana de Enero) comenzó a leerla. Le encantó el programa tanto que no se limitó a leer solo la lectura de cada día. Casi a diario lee las lecturas de dos o más días. Esta fue una increíble respuesta a su oración.
Entre más leemos la Biblia, más conocemos el corazón tierno y compasivo de Dios. Él se describe a si mismo en Salmo 103:8 diciendo, “Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia.” El verso 11 del mismo capítulo dice, “Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen.” En Hebreos 4:16 dice, “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”
Usted puede hablar con Dios a través de la oración con confianza. El dice en Juan 10:14, “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.” Note que Jesús dice que las suyas le conocen. ¿Es usted una de sus ovejas? Para entrar en el redil del Señor solo tiene que creer que es pecador y que Cristo murió por usted porque el decreto de Dios acerca de su pecado es que debe ser castigado. “Porque la paga del pecado es muerte.” (Romanos 6:23) Cristo se ofreció en lugar suyo para que usted no tuviera que sufrir ese castigo de Dios. Cuando pone toda su esperanza para la vida eterna en la obra de Jesucristo en la cruz, usted recibe el regalo de Dios: vida eterna.
Le animo a tomar este paso de fe si no lo ha hecho. Comenzará a conocer a su Pastor (Jesús) y conocer su corazón misericordioso y compasivo. Dios quiere que usted le hable y quiere contestar sus oraciones. Pero cuando contesta “no” o “espera” es porque Él le ama y sabe lo mejor para usted.
