De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental, uno de cada ocho norteamericanos ó 19 millones de personas entre las edades de 18 y 54 años sufren de ansiedad. El diccionario Larousse define ansiedad como “estado tenso que sigue frente a un peligro indeterminado e inminente, acompañado de un sentimiento de inseguridad”. Es rara la persona que sabe vivir sin estar preocupada. Aun los grandes hombres de fe padecen de ansiedad, sufren ataques de pánico, de inseguridad y de estrés.
Un gran misionero de la China, Hudson Taylor, fundador de la “China Inland Mision” (Misión al Interior de la China) sufrió serios problemas de salud debido a la ansiedad. En su biografía, El Secreto Espiritual de Hudson Taylor, los autores, el Dr. y la Sra. Howard Taylor cuentan de la enorme carga que pesaba sobre los hombros del misionero Taylor.
Él, su esposa, sus cuatro hijos y 14 misioneros llegaron a la China el 26 de mayo de 1866. El Señor bendijo la obra que comenzaron y en el hospital donde el Dr. Taylor atendía hasta 200 pacientes diarios. El mismo número llegaba cada domingo a los servicios pero los problemas abundaban. Su hija de 8 años enfermó y por más que intentaron salvar su vida, murió. Los tumultos eran comunes en esos días y con frecuencia estos siervos de Dios tenían que huir por miedo de perder sus vidas.
Las noticias de los problemas políticos crearon una mala publicidad en Inglaterra lo cual causó una enorme reducción en las ofrendas. Además, los roces de personalidad entre los misioneros traían presión sobre este líder, añadiendo a su enorme carga por los millones de chinos que morían todos los días sin conocer al Salvador de sus almas.
En su diario, el Dr. Taylor cuenta de su lucha por permanecer en Cristo. Con toda su alma deseaba vivir una vida victoriosa pero por más que lo buscaba, parecía estar fuera de su alcance. Un día, la frase de una carta escrita por un amigo que luchaba con lo mismo, transformó su vida. La frase decía: “¿Cómo se fortalece la fe? No por medio de luchar por obtener esa fe, sino por medio de descansar en el Fiel”.
Por fin comprendió que el secreto de vivir en paz no viene de luchar por alcanzar la paz, sino por descansar en la persona de Jesucristo quien es nuestra suficiencia. Él escribe “Ya no estoy ansioso por nada… porque Él es capaz de cumplir Su voluntad y Su voluntad es la mía”. Taylor da el ejemplo de un siervo al que su amo le manda a comprar algo en la tienda. No importa si le pide comprar algo costoso o económico, grande o pequeño, cualquiera que sea la orden, su amo le proveerá lo necesario para obtenerlo. El siervo sólo tiene que confiar en su amo.
¿Está usted descansando en la suficiencia de Cristo para proveerle todo lo que necesita para cada día? Los niños pequeños son un buen ejemplo de una vida de abnegada entrega. Un bebé no lucha por confiar en su madre para que le provea todo lo que necesita. ¿Será por eso que Cristo dijo en Mateo 18:3 “Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos?”
Jesucristo quiere que confíe primero en Él para salvar su vida del castigo eterno por su pecado. Si ya tomó ese paso de fe, entonces siga confiando en él para TODAS sus necesidades. No deje que Satanás quite sus ojos de Aquél que dijo, “He aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Mateo 28:20.
