Una joven Iraní se encontraba muy estresada debido a la presión del trabajo y de sus estudios. Además, sus padres se encontraban lejos en los Estados Unidos y la soledad la abrumaba. Una noche, en desesperación ella clamó a Alá quejándose, “¿Por qué no me ayudas? Si me vas a ayudar, esta noche debes presentarte. Si no me muestras una seña esta noche, entonces me voy a volver a la vida material de una pecadora.” Terminó de orar diciendo, “Voy a quedarme despierta toda la noche esperando tu respuesta para que yo vea y crea que tu estas aquí conmigo”.
Así relata el artículo Night Visions in Iran & Iraq de la revista Voice of the Martyrs. Esta estudiante llamada Afrooz dice que a media noche entró una luz brillante a su cuarto. Al principio huyó asustada, pero después regresó y vio al Mesías. Nunca había visto una foto del Mesías pero supo que sólo podía ser el Mesías. Él le dijo, “Venid a mí todos los que están trabajados y cargados y yo los haré descansar”. (Mateo 11:28).
Se enfadó porque estaba orando al dios Mahoma, no al Dios de los cristianos. Enrolló su alfombra de oración enojada y se fue a dormir. La siguiente noche soñó que veía al Mesías de nuevo y se preguntó, “¿Por qué no se me aparece Alá o Mahoma? ¿Es éste el verdadero Dios?”
La pregunta de Afrooz merece consideración. ¿Es Jesús el verdadero Dios o está a la par de Mahoma y los profetas de otras religiones? ¿Qué dijo Jesús de sí mismo? En Juan 10:30 Jesús dice, “Yo y el Padre uno somos” y en Juan 14:9 Jesús afirma, “El que me ha visto a Mí, ha visto el Padre”. Fueron tales declaraciones que condenaron a Jesús a la muerte por los judíos religiosos.
¿Es Jesús un lunático con ilusiones de grandeza o es en verdad el Mesías? La prueba irrefutable de su deidad la tenemos en el evento singular que ocurrió tres días después de su muerte. La resurrección de Jesús confirma que Él no es meramente un buen maestro o un profeta sino que es el Mesías, la segunda persona de la trinidad.
Afrooz seguía acongojada y una compañera se le acercó para calmarla. Le mostró un libro con las palabras “Venid a mí todos los que están trabajados y cargados y yo los haré descansar.”. (Mateo 11:28) Éstas eran las mismas palabras que el Mesías le había dicho y preguntó a su amiga ¿qué libro es ese? Era la primera vez que veía una Biblia y supo sin duda que el único y verdadero Dios es Jesucristo. A partir de ese momento Afrooz puso toda su fe en el Señor Jesucristo como su Salvador.
La mayoría de nosotros no veremos una visión del Mesías por la sencilla razón de que tenemos una Biblia que contiene las poderosas palabras de Jesucristo. Cuando la leemos, Dios nos está hablando personalmente. Si quiere tener un encuentro personal con el Mesías como lo tuvo Afrooz, lea su Biblia.
