Orando los unos por los otros

Por Dolly Martin

Susana Ramírez* asistía a la iglesia fielmente cada semana con su hijo Javier quien servía en el ministerio de alabanza. Ella, muy orgullosa de su hijo, grababa el ministerio de música en su teléfono cada domingo para volver a escucharlo durante la semana.

Una familia musical

 El papá de Javier, Alberto, es un músico talentoso que enseñó a Javier y su hermano mayor, Samuel a tocar el piano desde una edad muy temprana. Los dos hijos dominan el piano y Samuel también toca varios otros instrumentos a oído. Los tres son músicos profesionales y cuando se ponen a tocar juntos, el hogar de los Ramírez se llena de melodías harmoniosas que dan gloria y honra al Señor.

La familia Ramírez siempre fue a la iglesia cuando los niños estaban creciendo y ambos pusieron su fe en el Señor Jesucristo a una temprana edad. Ambos también participaron en las bandas y orquestas de sus escuelas donde desarrollaron sus talentos aún más. Los dos estudiaron una carrera en la universidad y se graduaron con honores.

Durante esos años de estudio universitario, Samuel desarrolló otras amistades que le alejaron del Señor y de la iglesia. Susana tenía una carga por Samuel y pidió a varias amigas de confianza en la iglesia que le ayudaran a orar por Samuel para que volviera a la iglesia. Él no estaba viviendo en pecado, pero su amor por el Señor se había enfriado y eso le preocupaba a Susana.

Otras comienzan a orar

Susana oraba fervorosamente por Samuel esperando que el Señor tocara su corazón y que éste regresara a la iglesia. Compartió su carga con algunas amigas cercanas de la iglesia y ellas también comenzaron a orar por Samuel, intercediendo por este joven adulto para que el Señor sanara su corazón y despertara en él un deseo por volver a la iglesia.

Al pasar los meses, Samuel comenzó a visitar la iglesia en días festivos e incluso tocó su instrumento en la alabanza unas cuantas veces como invitado especial. Había señales de que el Señor estaba suavizando el corazón de Samuel y las hermanas siguieron orando por él.

Oración contestada

Él visitaba la iglesia esporádicamente y una Navidad, trajo a varios de sus amigos músicos que presentaron un tema musical especial el cual fue de mucha bendición para la pequeña congregación. Siguió asistiendo a los cultos con más frecuencia y unos seis meses más tarde, Samuel habló con el pastor y ofreció sus dones y talentos a la iglesia para que lo usaran donde más se necesitaba.

De ese día en adelante, Samuel se incorporó como un miembro regular del grupo de alabanza. La transformación en el corazón de Samuel se vio reflejada en su rostro. Antes se miraba muy serio, sombrío, pero ahora su semblante estaba lleno de gozo, paz y esperanza. El Señor escuchó y contestó las oraciones de Susana y sus amigas que intercedieron por Samuel por casi dos años.

La iglesia primitiva oraba

En el libro de Hechos leemos que una de las actividades principales de la iglesia primitiva era orar. Dice en Hechos 2:42, “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”.

Al poco tiempo, las autoridades religiosas encarcelaron a Pedro, uno de los principales líderes de la iglesia y tenían la intención de matarlo. Pero leemos que la iglesia entró en acción e hicieron lo único que podían hacer: orar. Leemos en Hechos 12:5, “Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él”.

El Señor nos exhorta a orar por otros

La oración es una arma poderosa que el Señor nos ha dado y nos manda orar los unos por los otros. El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo escribe, “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres”. Los cristianos somos el blanco de la sociedad y de las huestes espirituales de maldad que desean silenciarnos. Por eso debemos siempre orar los unos por los otros.

Algunas veces, como en el caso de Susana, usted necesita que otros le ayuden a orar por alguna necesidad. Pero otras veces, usted será como las amigas de Susana que se unieron en oración con ella, intercediendo ante el trono celestial por Samuel. Podemos compartir nuestras necesidades con otros creyentes y pedir que nos ayuden a llevar nuestras cargas. Pero también debemos estar disponibles para hacer lo mismo por otros.

Muro de oración

Radio Amistad ha lanzado un muro de oración con el fin de ofrecerle un lugar donde puede pedir oración y donde también puede orar por las peticiones que otros han compartido allí. Le animo a visitar el muro en www.radioamistad.net ya sea para dar, orar por otros o para que otros oren por usted.  El muro de oración, como todo el ministerio de Radio Amistad existe para compartir esperanza en Cristo Jesús.

*nombres cambiados

Radio Amistad