Jovencitas agradecidas

Por: Dolly Martin

Siete adolescentes se acercaron al pastor después del servicio para agradecerle por el mensaje que predicó. El pastor se asombró de la afirmación que recibió de estas jovencitas siendo que su tema no había sido fácil. Estaba enseñando el libro de Efesios y ese domingo predicó el pasaje de Efesios 5 donde el Señor enseña sobre la sumisión mutua de esposas con sus esposos y de niños hacia sus padres.

La clase de escuela dominical

Las señoritas, variando en edad de 12 a 16 eran amigas y se habían sentado todas juntas en la tercer banca para escuchar el sermón. Todas son miembros de la clase de escuela dominical de jóvenes y justo esa mañana su maestro había conversado sobre cuán importante es expresar agradecimiento a aquellos que nos sirven. Él había enfatizado la importancia de tener un corazón agradecido con todos los que están en autoridad sobre ellos. Saliendo de la clase, pusieron en práctica la lección aprendida al acercarse al pastor para agradecerle por su enseñanza sobre el matrimonio.

Aparentemente las palabras de su pastor hicieron un impacto profundo en los corazones de estas jovencitas y se acordaron de expresar su agradecimiento al pastor antes de salir corriendo del servicio para almorzar con sus familias.

Se necesita un corazón humilde

El acto de expresar gratitud hacia alguien que ha hecho algo por usted, ya sea algo normal y cotidiano o algo especial y fuera de lo común muestra que usted tiene un espíritu humilde y servicial. Es muy fácil envolvernos en nosotros mismos y olvidarnos de los demás especialmente de los más cercanos a nosotros. ¿Qué tan seguido le decimos gracias al que nos prepara la comida, hace el mandado, o al que trabaja para proveer para la familia?

Una actitud de derecho

Los niños y jóvenes a veces desarrollan una actitud de derecho en el que nada de lo que sus padres hacen por ellos es recibido con aprecio o gratitud. Tienen una actitud rebelde hacia sus progenitores y siempre están demandando que se les den más.

La raíz de esta mala actitud, casi siempre, es porque sufrieron una desilusión, como una promesa rota y esa espina de amargura sigue en su corazón dañando la relación con sus padres. Si usted tiene un hijo malagradecido que es antagónico hacia usted, pregúntese si usted hizo algo que hirió los sentimientos de su hijo. Pida perdón y verá como eso restaura su relación con él/ella y les libera para que una vez más sean agradecidos con usted.

Las expectativas no cumplidas

Otro factor que afecta el espíritu de agradecimiento es las expectativas no cumplidas. Una esposa preparó una comida esperando que su esposo llegara a la hora de la cena para comer juntos. Cuando no llega a tiempo, la comida se enfría y la esposa se enoja y en vez de recibirlo con gozo y abrazos le saluda con reproches, insultos y una muy mala actitud.

Las expectativas no son malas, pero debe entregarlas al Señor, y pedir que Él se encargue de cumplirlas. Eso le librará de estar siempre en una montaña rusa de emociones. El Señor nunca nos falla. El siempre cumple sus promesas y cuando ponemos nuestra esperanza en Él en vez de en otra persona, gozaremos de estabilidad emocional y espiritual. 

Al acercarnos al día de acción de gracias, recordemos el gran sacrificio que Él hizo al enviar a su amado Hijo, Jesucristo, a este mundo vil para morir por nuestros pecados. Ambos se sacrificaron para que usted y yo tuviéramos la oportunidad de recibir el perdón de nuestros pecados y un lugar reservado para nosotros en el cielo.

Si usted ha recibido el regalo del perdón que el Padre le ofrece, no olvide darle muchas gracias, todos los días, no solo un día al año. Si usted no ha tomado el regalo de limpieza y vida nueva que nuestro Dios le ofrece, le urjo a que examine su corazón y vea si tiene algún resentimiento contra el Señor que le ha llenado de amargura, impidiendo que reciba ese valioso regalo de Su mano. Haga las paces con Dios hoy y le librará para realmente disfrutar de estas fiestas de agradecimiento hacia Aquel que todo dio por amor a usted.