Cada día cuando llego a casa, me espera una fiesta. Besos, entusiasmo, cariños y mucho amor abundan en estas fiestas diarias. No importa a qué hora llegue, cuán cansada esté o si llego con una mala actitud. La fiesta no deja de tomar lugar. Dura de unos 5 a 10 minutos y sólo termina cuando yo decido darle fin. Tal vez se pregunta, ¿Quién puede ser tan fiel para preparar una fiesta diaria? El anfitrión de la fiesta es mi mascota, Fluffy.
Al abrir la puerta de entrada, él me está esperando, siempre, sin falta. Comienza la fiesta con varias vueltas entre mis piernas, cuantos lamidos yo quiera recibir y ojos llenos de amor y cariño. Si usted tiene una mascota, sin duda sabe de qué estoy hablando.
La fiesta que mi perro me regala a diario me recuerda del amor constante inmerecido del Señor. Fluffy no guarda rencor, no se enoja si llego más tarde de lo normal, ni disminuye su entusiasmo si lo ignoro. Él no mide su fiesta basado en lo que recibe, sólo da y da y da amor sin reserva.
¡Oh, si nosotros pudiésemos amar como nuestras mascotas! Si pudiéramos estar siempre dispuestos para dar fiestas de amor a todos los que nos rodean, particularmente a nuestro cónyuge. Nuestros matrimonios se convertirían en un cuento de hadas y el divorcio desaparecería.
Pero no somos como los animales. ¿Por qué? Porque sólo amamos según somos amados. Puede ser que amemos a nuestro cónyuge una o dos o varias veces sin que se nos corresponda ese amor, pero eventualmente, nuestra reserva de amor se agota y la fiesta se termina.
Cuando leemos el capítulo del amor en la Biblia, 1 Corintios 13, vemos esta promesa: “El amor nunca se extingue”. Yo creo que se podría añadir dos palabras a ese texto sin cambiar el significado. “El amor (de Dios) nunca deja de ser”. Dios es una fuente inagotable de amor y sólo cuando me conecto a Su vida, tengo acceso a una fuente inagotable de amor incondicional. Él quiere satisfacer su necesidad de ser amado. Dios le creó con un hueco en su corazón que nada ni nadie fuera de Él lo puede llenar.
Pero el amor de Dios no sólo le inunda de amor sino que le da amor extra para compartir con otros, aun con personas no amables.
Amigo, si le interesa recibir esta clase de amor, preséntese delante de Dios por medio de Su Hijo Jesucristo quien dio su vida en el acto más grande de amor por usted. Reciba el perdón de pecados que Él le ofrece. Él entrará a su corazón, salvará y transformará no sólo su vida, sino que llenará la vida de otros con amor por medio de usted.
