“Gracias Por No Ser Perfecta”

“Gracias Por No Ser Perfecta”

El despertador sonó por cuarta vez y por fin me resigné a levantarme. Eran las cuatro y media de la mañana y mi cuerpo se resistía a todo movimiento. Mi esposo me escuchó y sin levantar su cabeza de la almohada me saludó diciendo, “Feliz quinto día después de nuestro aniversario.” Esas palabras trajeron una sonrisa a mi rostro y dio a mi cuerpo el empujón que necesitaba para alistarme para el día. Le abracé, le di un pequeño masaje en su espalda y le repliqué, “Feliz quinto día después de nuestro aniversario mi amor.”

        Confieso que no siempre nos hemos tratado con cariño, respeto y amor. Durante los primeros años de matrimonio, hubo momentos de mucha tensión en que aun llegamos a considerar la separación. Gracias a Dios nunca se realizó, porque los dos decidimos esforzarnos para que nuestro matrimonio fuera un éxito.

        Todos tenemos la tendencia de querer cambiar a nuestra pareja. En mi caso, no sólo quería cambiarlo, sino manipularlo. Me frustraba cuando no hacía lo que yo quería y le culpaba a él por nuestros problemas. Dios tuvo que mostrarme que yo era la que estaba mal y que Él se encargaría de cambiar a mi esposo sin mi ayuda. Dios ha sido fiel a Su palabra y al mirar atrás, veo que los hábitos que me molestaban de mi esposo han ido desapareciendo poco a poco, sin mi ayuda.

        ¿Alguna vez le ha agradecido a su cónyuge cuando cometió un error? Años atrás llegué apenada con mi esposo por algo que me había sucedido. Esperando que se indignara conmigo, me sorprendí cuando dijo “Gracias. Me alegro. Si tú fueras perfecta, entonces yo no tendría la libertad de fallar. Gracias por no ser perfecta.” La próxima vez que él se sintió apenado por un error, yo le animé con sus mismas palabras. Esta actitud de agradecernos los errores en vez de añadir crítica al que ya se siente culpable y apenado ha ayudado a crear un ambiente positivo en nuestro hogar.

        Dos veces hemos asistido a la conferencia matrimonial auspiciada por “Family Life,” llamada “Un Fin de Semana para Recordar.” Durante la misma, nos asignaron la tarea de escribir una carta de amor a nuestra pareja contándole todas las razones por la que nos enamoramos y todo lo que admiramos de ella. Después teníamos que leer la carta.

        Nos hizo mucho bien traer a la memoria los días de noviazgo en el que abundaban las demostraciones de amor. La discusión que surgió después de leernos las cartas llevó nuestro matrimonio a un nuevo nivel de amor.

        Si nunca ha asistido a una conferencia matrimonial le animo a que considere hacerlo.  Ésta tiene el poder para transformar la relación entre usted y su cónyuge. Si su matrimonio está al punto de deshacerse, busque ayuda. Sobre todo, recuerde lo que dice Dios en Isaías 41:13, “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, Yo te ayudo.”