Francisco esta ansioso de entrar, pero primero tiene que pasar por rigurosas medidas de seguridad. Los trabajadores ya lo conocen y charlan amigablemente con él mientras revisan sus credenciales. Pasa por el detector de metales y finalmente el guardia le abre la puerta para que pase. Una vez por semana Francisco Fernández visita el “Delta Boot Camp”, un lugar de detención juvenil donde jóvenes de 13 a 17 años pasan de tres a nueve meses de su vida en un programa de rehabilitación. “Son niños”, dice el Sr. Fernández y se emociona al hablar de su ministerio como un mentor de jóvenes.
En el centro de detención, los jóvenes entran en un riguroso entrenamiento parecido al de la fuerza militar lo cual es algo nuevo para ellos. Algunos, según la gravedad de su delito, tienen prohibido la visita de su familia y el uso del teléfono.
Francisco es un voluntario del ministerio “Crossroad” (Cruce de Camino) un ministerio de discipulado personal en el que una vez por semana visita al joven que le asignan. Le permiten jugar domino, ajedrez, damas y otros juegos de mesa, pero el Sr. Fernández prefiere usar su tiempo para conversar con su discípulo. Durante la semana, Francisco lee y estudia material que contiene pautas importantes acerca de la relación con Dios. No puede darle nada directamente al joven pero puede entregárselo al guardia quien lo revisa y más tarde se lo entrega al joven.
“Nos hacemos amigos”, dice Fernández. Los chicos abren su corazón y confían en su mentor. “Comencé en noviembre del año pasado pero quisiera haber comenzado hace años. Es hermoso. Estoy feliz de la vida”, dice el Sr. Fernández.
Varios de sus alumnos le han pedido a Francisco que llame a sus padres los cuales se gozan al saber que alguien está ayudando a su hijo. Después que su discípulo sale del programa, Francisco no pierde contacto con él. Este acto de caminar la segunda milla le ganó a Francisco el importante reconocimiento de “Mentor del Mes”.
El tiempo que está invirtiendo en estos jóvenes y el amor que les está mostrando ha dado fruto. Luis, por ejemplo, ya salió del programa y retomó sus estudios, un acto que muestra madurez y seriedad. Además, ahora está trabajando con su padre, lo cual dice mucho, ya que la mayoría de estos delincuentes no tienen una buena relación con su papá.
¿Cómo esta su relación con su hijo? ¿Cuándo fue la última vez que pasó tiempo a solas con el? Su hijo necesita de su tiempo y necesita saber que usted lo ama. Tal vez usted no tuvo un padre amoroso que pasó tiempo con usted ni supo decirle “te amo, hijo” pero usted puede darle a su hijo un mejor patrón de lo que significa ser un padre. Tiene un Padre Celestial que le ama profundamente. Jesucristo, enviado del Padre, vino a esta tierra e invirtió 33 años aquí con el fin de contarnos del amor del Padre y demostró ese amor tangiblemente a través de su muerte en la cruz. “Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros”. (Romanos 5:8).
¿Ha recibido el amor del Padre? Dice 1 Juan 4:15, ” Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios”. Le invito a hacer esta confesión y verá que Dios mismo entrará en su corazón y le ayudará a ser la clase de padre que su hijo necesita.
