¿Es la voluntad del Señor quitar todo sufrimiento de sus hijos? Existe mucha confusión con este tema. Muchas denominaciones e iglesias toman la postura de que Dios quitará todo sufrimiento de aquéllos que se lo piden con mucha fe. Otros se encuentran en el extremo opuesto y dicen que Dios no alivia el sufrimiento humano. Examinemos la vida de algunos personajes de la Biblia para ver si Dios alivió su sufrimiento cuando se lo pidieron.
El profeta Job es uno que sufrió increíblemente todo tipo de problemas. Sufrió la ruina financiera, la muerte repentina de todos sus hijos y una enfermedad que le provocó una comezón terrible e insoportable en su piel. Además tuvo que sufrir las acusaciones falsas de sus “amigos” que trataron de hacerle confesar que había pecado en su vida por lo cual Dios le había enviado estos males. Dios nunca le explica a Job la razón por la que le llegaron todos estos sufrimientos. En un largo discurso con él, le dice básicamente que Él es Dios y que no necesita justificar sus acciones. Job se arrepiente de quejarse contra Dios y el Señor le restaura todo lo que le quitó: su fortuna, sus hijos, su salud y su buen nombre.
Otro ejemplo es el apóstol Pablo que sufrió con un terrible aguijón en la carne. No sabemos la naturaleza de este sufrimiento, sólo sabemos que era un malestar físico. Aunque Dios lo usó para sanar a decenas de personas, no pudo sanarse a sí mismo. Él dice en 2 Corintios 12:8, “Tres veces le rogué al Señor que me lo quitara pero él me dijo: ‘Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.’” Pablo responde, “Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” A diferencia del profeta Job, Dios no le restauró la salud al apóstol Pablo. Dios no siempre sana nuestras enfermedades.
Tal vez el más conocido ejemplo de uno que sufrió una agonía indescriptible es la persona de Jesucristo. Cuando lo arrestaron en el jardín de Getsemaní, los romanos lo azotaron y dejaron su espalda completamente abierta; lo abofetearon tanto que su cara quedó desfigurada, colocaron una corona de espinas en su cabeza clavando las espinas profundamente en su delicada sien, tanto que le provocaron un sangrado profuso. El profeta Isaías dice, “nada en su apariencia lo hacía deseable” y “todos evitaban mirarlo.” (Isaías 53:2-3).
Los clavos en sus manos y pies también causaron un dolor inimaginable. Los romanos eran expertos en saber como hacer sufrir a sus victimas. Todo este desangrado le provocó una sed terrible pero en vez de darle un poco de agua, le ofrecieron vinagre.
Jesucristo pudo haber evitado todo este sufrimiento. A diferencia de Job y Pablo, Jesucristo supo lo que le iban a hacer las autoridades y no huyó. Hebreos 12:2 dice, “por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.” Lo hizo por amor a nosotros para pagar el castigo de nuestro pecado.
Ahora volvamos a la pregunta inicial: ¿Es la voluntad del Señor quitar todo sufrimiento de la vida sus hijos? La respuesta es sí. Dios quiere quitar todo sufrimiento de sus hijos, todos los que somos hijos de Dios vamos a vivir en un mundo perfecto, carente de todo sufrimiento y lleno de gozo y felicidad. En Apocalipsis 21:4 dice, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”
En esta tierra tendremos sufrimientos, pero un día habrá un cielo nuevo y una tierra nueva en la no habrá ningún sufrimiento, Él lo ha prometido.
