La Ley de los Calzoncillos

La Ley de los Calzoncillos

Mi esposo Ricardo y yo hemos tenido varios desacuerdos amistosos durante las últimas semanas acerca del libro de Levítico, el tercer libro de la Biblia. Él afirma que Levítico es el libro menos interesante de la Biblia porque contiene listas de leyes y descripciones de los sacrificios que los Israelitas tenían que ofrecer para recibir el perdón de sus pecados. Aunque admito que leer Levítico es algo tedioso creo que aprendemos mucho acerca del amor de Dios en este libro sagrado.

      Por ejemplo, veamos la ley sobre los calzoncillos. En el capítulo 6, versículo 10 leemos “Y el sacerdote se pondrá su vestidura de lino y vestirá calzoncillos de lino sobre su cuerpo”. Para entender el propósito de esta ley uno tiene que tomar en cuenta el lugar donde estaban los Israelitas; durante 40 años ellos vivieron en el desierto como castigo por creer el mal reporte de los 10 espías en vez del buen reporte de Josué y Caleb acerca de entrar a la tierra prometida.

      Las temperaturas durante el día en el desierto suben hasta los 100 grados Fahrenheit y los sacerdotes tenían que ministrar dentro del tabernáculo haciendo el pesado trabajo de degollar animales, drenar su sangre, rociarla sobre el altar y poner sobre él el cuerpo del animal para quemarlo. Esto provocaba que los sacerdotes sudaran mucho. El lino es una tela que permite al cuerpo respirar y evita que los genitales se sobrecalienten.

      Dios quería que sus siervos, los sacerdotes, estuvieran cómodos durante su larga jornada de servicio en el tabernáculo. Dios también quería que el pueblo recordara al mirar el vestuario de los sacerdotes que ellos eran especiales y apartados para servir. 

      Algunos grupos religiosos toman esta ley y ponen como un requisito que sus miembros porten cierta ropa interior. Incluso fabrican y venden los calzoncillos “aprobados” para sus seguidores. ¿Quiere Dios que usemos calzoncillos de lino?  

      En Gálatas 3:3 leemos, “¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos?”

      Los gálatas habían vuelto a observar la ley para ser justificados delante de Dios. En Gálatas 2:16 les dice claramente que no es posible ser justificados por medio de observar los decretos de la ley. “…nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo.”

      Usted podría preguntar, “¿Para qué necesitamos leer el libro de Levítico si no es necesario observar estas leyes?” Pablo lo explica en Gálatas 3:24-25, “Así que la ley vino a ser nuestra guía encargada de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos sujetos a esta guía”.

      En Gálatas 4:4-5 leemos, “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos”. Le invito dejar el legalismo y confiar única y exclusivamente en el regalo que Dios le ofrece, el perdón de sus pecados por el sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz.