El Aborto Terapéutico

El Aborto Terapéutico

La solicitud que estaba llenando tenía la pregunta, ¿Cree usted que el aborto es una opción aceptable para una mujer con un embarazo no deseado? Estaba haciendo una solicitud para ser consejera voluntaria en el Centro de Crisis para el Embarazo. Sabía la respuesta que debía poner, pero no estaba totalmente convencida en mi propia mente que el aborto era siempre contra la voluntad de Dios. Nunca había estudiado ese tema en la Biblia y no había escuchado un sermón que me obligara a formarme una opinión definitiva.

       Volví la mirada a la solicitud y decidí saltar la pregunta y volver a ella más tarde, pero las siguientes preguntas me dejaron igualmente indecisa, insegura de lo que yo misma creía. Me consideraba una cristiana más o menos “madura” y aunque desaprobaba el aborto terapéutico como forma de control de la natalidad; lo que me dejaba confusa eran los argumentos a favor del aborto que parecían tener validez. Por ejemplo:

  1. Un niño no deseado será mal tratado.
  2. Una mujer que ha sido violada no debiera tener que sufrir con un embarazo no deseado.
  3. Una jovencita (a veces de 11 o 12 años) no está preparada para ser madre.
  4. Un niño que tiene serios defectos sólo será una carga para sus padres y para la sociedad.

       Dejé la solicitud a un lado y decidí que no podría terminar de llenarla hasta que resolviera mis dudas. Busqué mi Biblia, pero no sabía por dónde comenzar a estudiar un tema como el aborto. Miré el resto del material que me habían entregado en la clínica y vi una hoja con el título: “Lo Que La Biblia Enseña acerca del Aborto”. Los dos lados de la hoja estaban llenos de escrituras. Decidí leerlas una por una y estudiar el tema pidiendo que Dios me mostrara cuál es Su opinión acerca del aborto terapéutico.

       Poco a poco el Señor fue abriendo mis ojos y explicándome Su punto de vista. Uno de los pasajes que más me impactó fue la conversación entre Moisés y Dios cuando Dios le envía a guiar al pueblo de Israel a la tierra prometida. Moisés puso la excusa de que era “torpe de lengua.” Dios le contesta, “¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?” (Éxodo 4:11). Por primera vez me di cuenta que Dios se hace responsable por los que nacen con defectos y aún más, da a entender que Él tiene un plan incluso para ellos.

       Otro pasaje que me dejó con la boca abierta fue el de Lucas 1:15 que dice, “…será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.” Estas son las palabras que el ángel le pronunció a Zacarías acerca de su hijo Juan. Dios llamó a Juan a ser un gran profeta aun desde antes de ser concebido, y comenzó a llenarlo con poder de lo alto estando en el lugar secreto del vientre de su madre. Lo mismo dice la Biblia del profeta Jeremías donde Dios le dice, “Antes que te formase en el vientre te conocí y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” (Jeremías 1:5).                

Dios tiene planes para cada bebé, independientemente de las circunstancias rodeando su concepción y de su condición física al nacer. Si matamos a ese bebé indefenso, (sea cual sea el motivo) estamos interfiriendo en el plan de Dios para él. Terminé mi estudio en la Biblia pidiendo perdón a Dios por haber dejado que los argumentos del mundo influyeran mi postura en un tema tan importante. 

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