Hágase Tu Voluntad

Hágase Tu Voluntad

Una frase de la conocida oración llamada “El Padre Nuestro” dice “Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. La mayoría de nosotros hemos repetido esta frase miles de veces pero alguna vez se preguntó ¿cómo se hace la voluntad de Dios en el cielo? Recientemente asistí a la conferencia COICOM en Guatemala donde el Pastor Carlos Stahl explicó el significado de esta frase, de una manera muy clara.

      Dios nos abre una ventana a la actividad celestial en el libro de Ezequiel, capítulo uno de la Biblia, donde leemos acerca de cuatro seres vivientes quienes hacen la voluntad de Dios en el cielo. Hay muchos detalles que vale la pena estudiar en este pasaje, pero sólo voy a destacar tres de ellos.

¿Dónde?

Varias veces en esta visión celestial leemos que los cuatro seres vivientes iban “…hacia donde el Espíritu les movía”. Ellos sólo obedecían a una voz, la voz del Espíritu de Dios. Aquí en la tierra escuchamos a muchas voces que nos invitan ir en una u otra dirección, algunas de estas voces gritan, otras son como un gotero que presionan silenciosamente. A veces pensamos de manera equivocada que, entre más ocupados estamos sirviendo al Señor, más feliz le haremos. Sin embargo, acabamos exhaustos físicamente, deprimidos emocionalmente y espiritualmente desanimados. Tenemos que aprender a discernir la voz del Espíritu Santo entre todas las voces que escuchamos. ¿Cómo? Pasando muchas horas en Su presencia, hablando con Él, escuchando Su voz en las páginas de Su libro, la Biblia.

¿Cómo Se Hace en el Cielo?

“Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.” (Ezequiel 1:14). Estos cuatro ministros obedecían la voz del Espíritu y lo hacían con prisa. Recuerdo que de niña cuando mi mamá me daba una orden, no siempre obedecía la primera vez que me hablaba (especialmente si estaba viendo televisión). En el cielo, los seres vivientes corren para obedecer al Señor y sus movimientos son semejantes a los relámpagos. No existe la pereza en ellos, no hacen un sin fin de preguntas para decidir si les gusta la tarea que se les ha asignado o si tienen los recursos para hacerlo. Tan pronto reciben la orden, corren para cumplirla. Si el Señor nos envía a hacer algo, él nos dará TODO lo que es necesario para que tengamos éxito.

Vuelven

Un detalle que fácilmente se podría pasar por alto en este relato es el hecho de que al terminar su ministerio, estos seres no se quedan allí sino que vuelven al punto de partida. Note también que regresan de la misma manera y con la misma prisa con la que salieron: “como relámpagos”. Éste es un punto importante porque muestra la actitud con que estos ministros sirven; ellos no se quedan gloriándose en su servicio, sino que vuelven al punto de partida con humildad presentándose a los pies del Señor para adorarle y esperar allí la próxima orden. Aquí es donde muchos de nosotros fallamos, quedamos enamorados de nuestro servicio en vez de enamorarnos Señor y nos llenamos de orgullo de la misma manera que Satanás lo hizo cuando  servía a Dios. Como ángel querubín, Satanás iba y venía delante del trono de Dios pero un día salió y no volvió.

      Dios quiere que le sirvamos, pero esforcémonos a tener nuestros oídos afinados a la voz de nuestro Dios. Cuando escuchemos su voz dando instrucciones corramos como relámpagos para cumplir Su voluntad. Cumplida nuestra misión, volvamos a los pies del trono celestial con la misma rapidez, con el mismo entusiasmo y la misma actitud que asumimos al ir. Regresemos para adorar y decirle: aquí estoy Señor para hacer Tu voluntad.

Leave a Reply