Preparado para la Tormenta

Preparado para la Tormenta

Eran las dos de la tarde pero el cielo se había oscurecido con la llegada de una tremenda tormenta de verano. Como me gustan las tormentas, salí por la puerta trasera de la radio para observar este fenómeno de la naturaleza bajo la protección de un techo. A los pocos segundos comenzaron a caer grandes gotas de agua lo cual pronto se convirtió en torrentes. Había muchos rayos y truenos y decidí entrar por las dudas de que un rayo pegara en el edificio.

        Ni el gerente ni los ingenieros se encontraban en la emisora en esos momentos así que la Vice Presidenta de la radio se encargó de encender nuestro generador por si acaso perdiéramos electricidad. A los pocos segundos se escuchó un golpe muy fuerte después del cual comenzaron a sonar todo tipo de alarmas en la sala de ingeniería y también se sintió un olor extraño de plástico quemado. Nos había pegado un rayo el cual sacó del aire a toda nuestra red de 22 emisoras. A los pocos minutos pudimos restaurar dos de las emisoras pero el resto de la red no se pudo restaurar por varias horas.

        Es increíble cómo una tormenta de verano puede en pocos segundos causar tanto daño. Las tormentas espirituales muchas veces llegan con la misma fuerza y nos dejan con las patas para arriba, desequilibrados y boquiabiertos. Entonces descubrimos cuán profunda es nuestra fe y nuestra confianza en Dios.

        ¿Puede uno hacer algo para prepararse para la tormenta? Algunos vivimos tan despreocupados que preferimos esperar hasta que la tormenta esté encima para pensar en preparativos. Esto limita mucho lo que se puede hacer y generalmente los daños son mayores. El hombre precavido tiene un almacén de equipo para uso durante las emergencias y al recibir la noticia que ya viene la tormenta, este hombre sabio saca su equipo y en poco tiempo su casa y su familia están protegidas contra la intemperie.

        La Biblia dice, “El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y llevan el daño”. Proverbios 27:12. La mejor preparación que podemos tener es almacenar en nuestra mente y corazón los tesoros de la Palabra de Dios.

        La Biblia tiene perlas de gran precio entre sus páginas que uno debe minar a diario a través de la lectura, la meditación y el estudio. Algunos sólo tenemos la Biblia de decoración en la sala y rara vez la leemos. Cuando llega el golpe (el cual tarde o temprano le llega a todo ser humano) el que no tiene raíces firmes en un fundamento resistente, cae bajo la presión.

        Dios le asegura que si medita en Su ley de día y de noche, “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmo 1:3. No debo confundir la lectura de la Biblia con la lectura de libros religiosos. Existen muchos libros muy interesantes y aunque uno puede complementar su lectura con estos volúmenes, no tienen el mismo poder que leer y meditar en la Palabra de Dios. Si usted quiere estar preparado para la próxima tormenta comience hoy a leer y meditar en la Santa Biblia.