Cuando se trata de la Biblia, los judíos y los cristianos tenemos algunas diferencias de opinión. Los judíos no aceptan el Nuevo Testamento, ellos sólo leen y aceptan como canónicos los libros del Antiguo Testamento. Esto es porque no creen que Jesucristo fue el Mesías enviado de Dios. Según ellos, las profecías del Antiguo Testamento describen a un Mesías conquistador y ellos buscan ese Mesías.
Ignoran o no entienden las profecías que hablan de un siervo sufriente, manso y humilde que vino a morir. El capítulo 53 de Isaías es una de las profecías más poderosas que describen la muerte de Jesucristo al pie de la letra. Pero este capítulo es pasado por alto en la lectura sistemática que hacen en las sinagogas judías cada año.
Los cristianos, por otro lado, cometen el mismo error, pero a la inversa. Muchos cristianos solo leen los Salmos y los Proverbios pero ignoran el resto del Antiguo Testamento porque piensan que ya es obsoleto. Se pierden el gozo de ver el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento, particularmente en la vida de Jesús.
Durante uno de sus más largos sermones, en Mateo 5:17-18, Jesucristo dijo, “No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento. Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido”.
A lo largo de su ministerio, Jesucristo citó al Antiguo Testamento más de 70 veces, tomando sus citas de más de 20 diferentes libros. Los apóstoles que escribieron el Nuevo Testamento también citaron partes del Antiguo Testamento cientos de veces. Esto muestra que los líderes de la iglesia primitiva entendieron la importancia del Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento es el cumplimiento del Antiguo Testamento y ambos deben leerse y estudiarse para que podamos comprender el mensaje completo de Dios para el hombre.
Años atrás, cuando un misionero llegaba a una tribu remota y comenzaba a traducir las Escrituras, siempre comenzaban con el Nuevo Testamento pensando que era más importante que los aborígenes comprendieran las enseñanzas del Señor Jesucristo y de los apóstoles. Pero años más tarde se dieron cuenta que el Antiguo Testamento, particularmente el libro de Génesis, es imprescindible para entender las enseñanzas del Nuevo Testamento. Los nativos entendieron mejor la llegada de Jesús a la tierra cuando se les enseñó el pecado de Adán y Eva, la promesa de un redentor y las numerosas profecías que describen al Salvador del mundo.
Hay algunas porciones del Antiguo Testamento que son un poco tediosas, como las genealogías o la construcción del templo y, también hay capítulos que no son fáciles de entender. No deje que esto le desanime, porque va a recibir MUCHAS bendiciones, aun cuando no entienda todo lo que lee.
