San Valentín fue un sacerdote romano que vivió unos doscientos cincuenta años después de la muerte de Jesucristo durante el reinado del emperador Claudio II. En este tiempo el imperio romano estaba en guerra y el emperador pasó un edicto prohibiendo el matrimonio entre las personas jóvenes.
Aparentemente el emperador pensaba que si se casaban los soldados jóvenes no podrían entregarse enteramente a la causa por temor de lo que pasaría con sus esposas e hijos si ellos morían. A causa del edicto muchos estaban viviendo en relaciones inmorales con varias “amantes”, sin embargo, hubo algunos jóvenes que profesaban la fe cristiana y querían obedecer el mandato de Dios de casarse por la iglesia. Estos se acercaron a Valentín para preguntarle si los podría casar.
El sacerdote Valentín era un hombre recto que creía firmemente en la Palabra de Dios, la cual apoya el matrimonio como una ordenanza sagrada entre un hombre y una mujer. Por lo tanto, accedió casar a estos jóvenes secretamente pero eventualmente sus actividades clandestinas salieron a la luz y lo arrestaron y torturaron por realizar bodas en contra del edicto del emperador.
Existen varias leyendas acerca de las actividades de Valentín durante su encarcelamiento. Se dice que uno de los jueces fue un hombre llamado Asterio, el cual tenía una hija ciega; Valentín oró por esta niña y sanó milagrosamente. Este milagro impactó tanto a Asterio que se convirtió en seguidor de Jesucristo.
El sacerdote fue sentenciado a un castigo tripartito. Primero lo azotaron con latigazos, después lo apedrearon y sobrevivió ambos castigos por lo que el emperador finalmente ordenó que Valentín fuera decapitado.
Antes de morir, se dice que el sacerdote envió una carta a la joven hija de Asterio y la firmó “de su Valentín”. Se cree que de allí nació la tradición de enviar tarjetas de amor en el aniversario de su muerte que ocurrió el 14 de febrero del año 269 d. C.
Valentín fue un hombre valiente con una convicción muy firme en cuanto al matrimonio. Dios dijo en Génesis 2:24, “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser”.
Muchos quieren cambiar la definición del matrimonio como la unión de dos seres que se aman sin importar el sexo (hombre con hombre y mujer con mujer). Otros quieren intercambiar relaciones con otras parejas violando el mandato claro que Dios dio en Hebreos 13:4, “Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque el Señor juzgará a los adúlteros y a todos los que cometan inmoralidades sexuales”.
Le animo a regresar al plan de Dios para el matrimonio. Si usted está en una relación ilegítima, haga planes para legalizar su unión. El Señor quiere bendecir su matrimonio y a su familia pero no le puede bendecir si usted escoge vivir en rebelión contra Sus principios. Si su compañero no quiere seguir las reglas de Dios, entonces usted tendrá que decidir si obedecer a Dios o al hombre.
Valentín decidió obedecer a Dios y cientos de años más tarde, aún lo recordamos como un mártir y héroe de la fe.
