A los 18 años, Erika Mendoza se juntó con un hombre, pero después de sufrir un año de extrema violencia física y psicológica, se alejó de él. La buscó en casa de su padre y al no encontrarla asesinó a su papá.
“Quedé destrozada” dice Erika y conforme pasaba el tiempo se hundió en la culpa. Incluso después de casarse con un buen hombre, tenía arranques de histeria y terminó sumida en un amargura y depresión tan profunda que solo pensaba en el suicidio.
En este librito, Erika cuenta como el Señor le sacó de ese hoyo profundo y le dio una nueva vida. Solicite “Librada del abismo de la amargura” este mes mientras dure la existencia o vea a Erika compartir su historia en Temas Vitales.

