Personas Agradecidas

Personas Agradecidas

Antes de morir, Moisés le dijo al pueblo de Israel repetidas veces que no debieran olvidar nunca de dónde los había sacado Dios y de los mandamientos que Él les había dado. “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido”. (Deuteronomio 5:15).

      Ningún pueblo ha visto la mano poderosa de Dios en milagros como lo vio el pueblo de Israel. Ellos vieron las plagas que vinieron sobre los egipcios. Al salir de Egipto, vieron abrirse al Mar Rojo y pasaron esa barrera en seco. En el desierto, Dios les proveyó de comida y agua y todos los días su presencia les acompañó en forma de una nube durante el día la cual les protegía del sol agobiante y de una columna de fuego de noche la cual les calentaba durante esas madrugadas frías en el desierto.

      Dios les advirtió de lo que vendría sobre ellos si se olvidaban de Él. Dice en Deuteronomio 8:19, “Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres, y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis”.

      Sin embargo esto es exactamente lo que sucedió. El pueblo de Israel rechazó a su Dios y se fue en pos de otros dioses a los que nunca conocieron ni hicieron grandes milagros por ellos. Fiel a su palabra, Dios los castigó severamente por este pecado.

      Es fácil criticarles porque siempre vemos claramente los errores de otros e ignoramos los nuestros. Analicémonos por unos minutos. ¿Qué ha hecho Dios por usted? ¿Le sanó de un vicio, de la pobreza, de la enfermedad, de la violencia?  ¿Cuándo fue la última vez que tomó tiempo para agradecer al Señor por estos milagros?

      La depresión es un signo de mal agradecimiento. Cuando nos deprimimos, nuestros pensamientos se vuelven hacia nosotros mismos; en cambio, una persona agradecida piensa en Dios y todo lo que Él ha hecho.

      Si usted sufre de depresiones incorpore un ejercicio mental de agradecimiento a su rutina diaria. Al despertar, comience agradeciendo a Dios por la noche de descanso y aun por la cama en la que recostó su cuerpo. Haga varios altos en su día para mirar el cielo y ofrecer palabras de gratitud al Creador por todos sus beneficios. Muchos escogen hacer eso antes de cada comida. Al terminar su jornada, no cierre sus ojos hasta que haya dado gracias a Dios por todas las maneras en que Él le mostró su amor y misericordia en ese día.            

La gratitud debe ser una parte regular de nuestra vida; el olvidarnos de dar gracias nos trae graves consecuencias físicas, emocionales y espirituales. Seamos personas agradecidas todos los días.