¿Tiene miedo de verse cara a cara con Dios? Algún día todos tendremos un encuentro con Jehová. Tal vez usted, como yo, ha soñado en cómo será ese día. Esos sueños podrían ser pesadillas o podrían ser placenteros, todo depende de nuestro conocimiento de Dios y de nuestra relación con Él.
Los discípulos de Jesucristo estaban un poco temerosos del encuentro con Dios así que Jesús les calmó con las palabras, “Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto”. (Juan 14:7). Uno de sus discípulos, Felipe, no entendió lo que decía y pidió, “…muéstranos al Padre y con eso nos basta”. (Juan 14:8). Felipe expresó el deseo de todos los discípulos: el de conocer al todopoderoso Dios eterno. Felipe tenía cierto “temor” de encontrarse con Dios al otro lado de la muerte y quería preparase para ese encuentro. El temor es un sentimiento muy fuerte que puede apoderarse de nosotros y afectar seriamente nuestra vida. La fuerza de esta emoción viene de lo desconocido pero una vez que el misterio se resuelve, el temor se desvanece.
Me acuerdo cuando entré por primera vez en una casa de horrores, tenía más o menos 6 años y la noche anterior había tenido pesadillas de sólo pensar en lo que me esperaba por ver en esa casa. Cuando entré, mis emociones estaban en primera alerta para defenderme de cualquier “espíritu” que me atacara. Mi hermano mayor y mi hermana estaban conmigo y fue mi hermano quien ayudó a calmar mi angustiado corazón. No había mucha gente pasando por la casa así que volvimos a entrar y él me mostró que el Drácula era sólo un muñeco con pintura roja alrededor de su boca. Un detector de movimiento hacía que el muñeco saltara al encuentro con la visita y una grabadora completaba el escenario con ruidos misteriosos. Una vez que entendí cada componente de esa casa de horrores, se me fue el miedo.
Jesús quitó el misterio de nuestro encuentro con el Padre cuando le contestó a Felipe, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Él añade, “¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí?…Créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí”. (Juan 14:9-10).
La mayoría de nosotros no tememos al Señor Jesucristo porque lo conocemos; hemos visto las películas en donde murió cruelmente en una cruz romana, es nuestro héroe, nuestro amigo, nuestro ayudador. Hemos comprendido que Él murió en esa cruz en paga por nuestro pecado y con gratitud lo hemos invitado a ser Señor de nuestra vida y Salvador de nuestros pecados.
Pero no entendemos la unión que existe entre Dios Padre y Dios Hijo y confieso que yo poco lo entiendo, pero no necesito entenderlo para aceptarlo. Si Cristo dijo que Él y el Padre son uno, tengo que aceptarlo o llamarle un mentiroso. Al aceptarlo, encuentro que desvanece mi temor de encontrarme con Dios Padre porque si los dos son uno, entonces, conocer al Hijo es conocer al Padre.
Todos tenemos que pasar por el valle de la muerte y si usted quiere estar seguro que su encuentro en el Padre será placentero, asegúrese de conocer al Hijo.
