¿Ha consultado con el Diablo alguna vez? A Satanás le encanta ofrecerle ayuda, dirección y respuestas a los problemas de la vida cotidiana. Además él está muy accesible para las consultas a cualquier hora y se le puede encontrar en los consultorios de varios profesionales: la psíquica, los que leen las cartas, los que leen su palma, el médium, el brujo, el espiritista, el adivino, el hechicero y el sortílego. Todos estos trabajan para el archi enemigo de Dios, el Diablo y reciben sus poderes de él.
Pero no es necesario pagar una consulta para obtener respuestas de este poderoso ángel. También es accesible a través de leer su horóscopo, jugar con la tabla güija y otros juegos del ocultismo. Tal vez usted ha entrado al consultorio de estos “profesionales” sin darse cuenta que estaba buscando la guía y dirección de Satanás.
Consultar con el jefe de los demonios tiene su ventaja: uno obtiene casi todo lo que puede desear. Tal vez usted fue porque tenía un vicio, por problemas económicos o por problemas con un familiar. Las razones para visitar a uno de estos agentes del diablo varían considerablemente. Algunos, incluso, lo hacen por diversión para ver qué sucede. Un gran número de personas visitan el consultorio del “Gran Enemigo” para recibir poder, fama o riquezas. Satanás le dará todo lo que usted desea pero a cambio pide su corazón.
Al principio no suena difícil ni riesgoso, especialmente cuando lo compara con todo lo que va a recibir; pero esta serpiente venenosa es engañosa y hacer un contrato con él es peligroso. Existen serios riesgos en este tipo de contrato, los cuales uno debe tomar en consideración. En primer lugar, cuando usted trata con Satanás, debe tomar en cuenta el carácter y las cualidades de este ser espiritual.
Dios lo describe como “engañador“, “serpiente“, “ángel de luz” y “mentiroso“. Aunque el diablo es poderoso y sabe algunas cosas, no es “todopoderoso” ni “omnisciente” (que todo lo sabe) como lo es el Señor. Así que cuando usted le consulta acerca del futuro, él sabrá algunas cositas, pero el resto lo inventa. El resultado es que sólo una parte de lo que le dice se cumplirá. Por un tiempo todo marcha feliz, pero tarde o temprano las cosas empiezan a salir diferente a lo que le dijo, lo cual le deja a usted confuso y deprimido. A Satanás le encanta vernos desinflados, caídos y desilusionados porque somos presa fácil de sus flechas de suicidio.
Sin duda la tragedia más grande de buscar el consejo de los que trabajan para Satanás, es que al hacerlo incurrimos en la ira de Dios y consecuentemente en Su castigo. Él dice con mucha claridad en Su palabra, “Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad, recibirán el gran castigo de Dios. Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal.” Romanos 2:8-9.
Por si le queda alguna duda acerca del error de practicar o visitar a los que practican artes mágicas, Dios le dice claramente en Apocalipsis 21:8, “Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican artes mágicas, los idólatras y todos los mentirosos recibirán como herencia el lago de fuego y azufre” (énfasis personal). Si usted ha practicado las artes mágicas o ha visitado a uno que las practica, confiese su maldad y pida perdón a Dios. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9
