Amigo del Alma

Amigo del Alma

En el libro, Anne of Green Gables, Anne Shirley, una huérfana de 12 años, inventó a una amiga llamada “Katie en la ventana” con quien compartía todos sus sentimientos. Por las noches, Anne se sentaba en la ventana del orfanato hablando con su amiga imaginaria “Katie”, tratando de sentir que alguien la comprendía y la amaba. Había muchos niños en el orfanato así que la soledad que Anne sentía no era por falta de compañeritos; sin embargo, ninguno de ellos eran amigos íntimos de Anne. Ella quería tener una amiga que tuviera un “espíritu afín” a ella o una “amiga del alma”.

      Anne fue recogida un par de veces por familias que la usaban como esclava y estando con una de esas familias, el esposo y padre del hogar sufrió un ataque al corazón y murió, dejando atrás a su esposa y a seis niños. Anne imploró a la esposa que no la regresara al orfanato pues para Anne, era mejor estar con una familia, en condición de esclava, que estar sola en el orfanato.

      Eventualmente Anne fue adoptada por una linda familia que la amó profundamente y una compañera de clase llamada Diane se convirtió en ese “espíritu afín” o “amiga del alma”.

      La soledad es el enemigo de todos; muchos se casan con la esperanza de que nunca mas volverán a sentirse solos. Otros buscan formar amistades en los bares o clubes nocturnos y algunos incluso van a la iglesia en busca de amigos.

      Dios comprende nuestro anhelo por un “amigo del alma” porque él nos creó con ese anhelo. Pero también supo que ningún ser humano puede llenar por completo el vacío que tenemos en el corazón. Él es el único que nos entiende desde adentro hacia afuera y el único que nos ama completamente tal y como somos.

      Cuando Jesús estaba a punto de morir y regresar al cielo, consoló a sus discípulos con las siguientes palabras, “… Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad,…y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos.” Juan 14:6.18 (énfasis del autor). Jesús les prometió a sus discípulos que cuando Él ya no estuviera físicamente con ellos aquí en la tierra, el Espíritu Santo, el tercer miembro de la trinidad llenaría ese lugar vacante. Lo llamó el “Consolador” y dijo que sería su fiel acompañante dondequiera que fueran. Esa es una maravillosa promesa.

      Pero hay más. Unos versículos mas adelante, Jesús dice algo aun más estupendo. En el versículo 23 dice, “El que Me ama, obedecerá Mi palabra y Mi Padre lo amará, y haremos nuestra  vivienda en el(énfasis del autor). En este discurso del capítulo 14 de Juan, Jesús nos dice que nunca estaremos solos porque los tres miembros de la trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, todos, estarán viviendo en nosotros para acompañarnos, consolarnos y guiarnos en todo momento.

      Es un regalo magnífico que llega a su vida el momento que usted cree en el Señor Jesucristo como su único Salvador. Si no lo ha hecho, confíe en Jesucristo y comenzará a disfrutar al mejor “Amigo del alma”.

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