Esperanza para el Adicto

Esperanza para el Adicto

Todos tenemos hábitos que practicamos a diario. Algunos son buenos mientras que otros son dañinos. ¿Cuándo se convierte un hábito en una adicción? El diccionario Webster define un adicto como “una persona con un hábito tan fuerte que no lo puede dejar fácilmente.”

      Si usted tiene una adicción y quiere librarse de esa cadena, es posible que necesite ayuda profesional; sin embargo, quiero compartir algunos principios que podrán ayudarle. Tomemos el ejemplo de gritar a los niños cuando usted está enojado. Este hábito tal vez lo aprendió de sus padres pero el hecho es que tuvo un inicio con su primera explosión de cólera. Cada vez que vuelve a expresarse a gritos con sus niños, este hábito va tomando raíz en su carácter. Ahora, este comportamiento está tan arraigado en su vida que no sabe cómo corregir a sus niños si no es con gritos y tal vez con golpes.

      Una adicción se puede comparar con una mala hierba. Cuando son pequeñas, el yuyo o mala hierba es fácil de quitar, pero si se ignora y se le deja crecer por semanas, meses o años, entonces requiere mucho más trabajo arrancarla porque la raíz está bien arraigada. Sin embargo, con una pala, persistencia y esfuerzo se puede lograr. Lo mismo se puede decir con una adicción. Hay tres herramientas que le ayudarán a tomar control de su vida.

Lo Bueno por lo Malo

      Primero, un mal hábito no se quita a no ser que se substituya con un buen hábito. En el caso de gritar a los niños, le sugiero que tome un curso acerca de cómo Dios nos enseña a corregir a nuestros hijos. Una vez que aprenda la manera correcta de disciplinar, avise a sus hijos del cambio que pueden esperar de usted. Pídales perdón por su falta de control y escriba el nuevo modelo que va a seguir en un lugar prominente donde todos lo puedan ver a diario.

Un Día a la Vez

      Segundo, recuerde que no se volvió un adicto de un día para el otro. Fue un proceso y llevará tiempo deshacerse de este hábito junto con todas sus raíces. Tome un día a la vez y celebre cada victoria que tenga. Poco a poquito su adicción irá perdiendo el control de su vida y usted volverá a tomar las riendas de sus acciones.

Poder del Todopoderoso

      Tercero, pida al Señor que le ayude hoy. Recuerde lo que dice la Biblia: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (énfasis mío). Sin Cristo, no puede vencer la adicción, pero cuando le pide a Cristo que le ayude, tiene un poder ilimitado a su disposición. Un día podrá mirar atrás y agradecerle a Dios porque con su ayuda, ha podido vencer el gigante de la adicción.