Por: Dolly Martin
Barbara ama la música y tiene una voz preciosa con una resonancia profunda. Tiene un tono de voz inusualmente agradable que se percibe cada vez que abre la boca. Posee una resonancia y vibración natural única que aún se puede oír cuando habla. Ella es profesora de música en la escuela pública y también canta en el equipo de alabanza de su iglesia.
Pero hace un año le salieron nódulos en sus cuerdas vocales que están debilitando su voz. Barbara se cansa seguido y por ello ha tenido que recortar su participación en la adoración en su iglesia. Los doctores le han dicho que la única solución es una operación para extirpar los nódulos, pero la operación es muy delicada y existe un riesgo de que la cirugía dañe permanentemente sus cuerdas vocales. Barbara está preocupada y no sabe que hacer.
La oración de una anciana
Una anciana que conoce la situación que está viviendo Barbara se le acercó un domingo y con mucha ternura le animó a que confiara su voz, y su futuro en manos del Señor. “Él te dio la voz, y el amor por la música. Deja que Él se encargue de TODO” le dijo. Luego la abrazó y oró por ella pidiendo al Señor que le fortaleciera durante esta prueba y le mostrara la solución.
Los ojos de Barbara se llenaron de lágrimas y agradeció profundamente a esta ancianita por tomar el tiempo para acercarse a ella, escucharle y animarle a confiar en el Señor. Regresó a casa con una nueva esperanza y un alivio de que alguien le estaba ayudando a llevar esta pesada carga.
A donde recurre
¿A dónde recurre cuando enfrenta situaciones complicadas y no sabe que hacer? ¿Se guarda el problema en el secreto de su corazón? Tal vez busca ahogar sus problemas en una botella de licor o se esconde detrás de una carátula, fingiendo de que todo está bien cuando en verdad apenas está sobreviviendo un día a la vez, sumida en la depresión e incapaz de encontrar la salida.
Dios no quiere que usted sufra en silencio. Es posible que usted vió a su madre “tragarse” los disgustos y aprendió que esa es la manera correcta de hacerlo. No lo es. Este método le traerá problemas y le provocará úlceras y estrés.
Un llamado para las ancianas
Dios es un ser relacional y al hacernos “a su imagen,” Él puso en nosotros la gran necesidad de tener personas a nuestro alrededor que nos pueden orientar, guiar, aconsejar, y ayudar en las luchas diarias.
¿Quiénes son estos consejeros? Dios las llama “ancianas.” Él dice, “A las ancianas, enséñales…. aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos.” (Tito 2:4) ¡Allí lo tiene! Las consejeras oficiales comisionadas por Dios para ayudarle son las esposas y madres de la tercera edad.
Estas ancianas han trazado el camino por donde andan. Ellas conocen los hoyos en el sendero y sabrán decirle como evitar caer en ellos. Son mujeres maduras en la fe que usted admira, ama, y respeta. Ellas también le conocen a usted y desean verle triunfar en la vida. En algunos casos son parientes, pero no siempre.
Puede ser que estas ancianas no tengan mucho estudio ni preparación formal, pero sus experiencias en la vida les han dado una educación más valiosa que la que se puede aprender en un salón de clase. Los consejeros profesionales admiten que, si las ancianas hicieran su trabajo, no habría necesidad de psicólogos, ni psicoterapeutas.
El primero paso corresponde a la anciana
Si usted es una anciana, acérquese a una joven madre o incluso soltera que está pasando por una prueba. Dígale que usted la ama y que está disponible para caminar con ella en medio de las luchas de la vida. Sus palabras de ternura y amor abrirán la puerta de amistad con esa mujer y serán un puente a un nuevo ministerio para usted.
Muchas veces, ella solo necesita a alguien con quien desahogarse y el simple hecho de escucharla la va a hacer sentir más en paz y menos agobiada. Dios la puede usar a usted para fortalecer la fe de esta señora o incluso llevarla a poner su fe en Jesús.
Ancianas, levántense
Si usted es una hija de Dios y es mayor de edad, Él le ha dado una tarea sumamente importante en el cuerpo de Cristo para sus últimos años en la tierra. Usted ha caminado con Cristo por muchos años y Dios quiere que comparta sus experiencias, lecciones aprendidas y fe sólida con las mujeres más jóvenes.
- Ore para que el Señor le muestre a las mujeres con las que Él quiere que usted trabaje.
- Ore por ellas y luego acérquese a ellas y dígales que usted está orando y está disponible para ayudarlas si tienen una necesidad.
- Deje que el Espíritu Santo le de las palabras que usted necesita para ministrar a estas mujeres.
